La respuesta completa
El pollo es una de las proteínas más habituales en el pienso comercial, y el pollo cocinado sin condimentar se usa a menudo como premio o complemento.
Casi todo el riesgo viene de cómo se prepara: los huesos cocinados pueden astillarse, la piel es grasa, y los condimentos humanos habituales, sobre todo la cebolla y el ajo, no son adecuados para los perros.
Los huesos de pollo cocinados son el peligro principal. Pueden astillarse en trozos afilados que pueden causar atragantamiento, cortar el estómago o los intestinos o provocar una obstrucción. No todos los huesos tragados causan lesiones, pero en casa no se puede saber si un fragmento pasará sin problemas, así que si tu perro ha comido huesos cocinados, llama a tu veterinario aunque parezca estar bien. Contacta con un veterinario de inmediato si tu perro se atraganta, tiene arcadas, babea mucho, vomita o hace esfuerzos, tiene sangre en las heces o dolor de barriga, o parece apático. No intentes provocar el vómito a menos que un veterinario te lo indique.
La clasificación SEGURO se aplica al pollo sin condimentar, sin huesos ni piel y cocinado sin añadidos. El pollo frito o empanado, incluidos los nuggets, es rico en grasa y puede llevar cebolla o ajo; el pollo muy condimentado, marinado o de asador suele llevar sal, cebolla o ajo; y los productos de pollo procesados no son un buen premio habitual. Un nugget robado difícilmente será una emergencia, pero ninguno de ellos es el pollo que esta página clasifica como SEGURO.
¿Es bueno para los perros?
El pollo es una fuente de proteína magra y muy digestible para la mayoría de los perros.
El pollo solo no es una dieta completa. Las dietas caseras deben ser equilibradas por un veterinario o un nutricionista veterinario.
Posibles beneficios
- Proteína magra y digestible
- Muy apetecible: útil para el adiestramiento o para tentar a los comensales quisquillosos
- Fácil de racionar y congelar
- Ampliamente utilizado en planes de alimentación blanda recomendados por veterinarios
Riesgos y aspectos a tener en cuenta
- Los huesos cocidos pueden astillarse y causar graves lesiones internas
- La cebolla, el ajo, la sal, los adobos y los cubos de caldo no son adecuados para los perros
- La piel y los cortes grasos tienen un alto contenido de grasa, lo que es un problema para algunos perros
- El pollo crudo conlleva riesgos bacterianos tanto para los perros como para las personas del hogar
- El pollo es un alérgeno conocido en algunos perros
¿Qué cantidad es adecuada?
El pollo cocinado sin condimentar suele bastar como premio o topping: una cucharada de carne desmenuzada para un perro pequeño y un poco más para uno grande. Sin piel, condimentos ni huesos cocinados.
Si quieres que el pollo sea parte habitual de las comidas, pregunta a tu veterinario qué reducir en el resto para que la dieta siga equilibrada.
¿Cómo debo prepararlo?
- Cocina bien, que no quede carne rosada.
- Retira todos los huesos y la piel.
- Hiérvelo, cuécelo al vapor, hornéalo o escálfalo sin añadir nada: ni aceite, sal, cebolla, ajo o caldo.
- Desmenúzalo o córtalo en dados del tamaño adecuado para tu perro y deja que se enfríe antes de servirlo.








